lunes, 23 de mayo de 2011

Primary Colors

En Primary Colors, película de Mike Nichols, se narra la campaña del gobernador Stanton para las primarias presidenciales del Partido Demócrata. El gobernador las gana, así que la historia acaba bien, pero este final no es en absoluto importante. La película se centra en el proceso a través de los ojos de un profesor negro que se acaba viendo involucrado en dicha campaña movido por la capacidad de seducción de Stanton. Y observar los entresijos del proceso es lo más interesante de este film.


Aunque el director, en una entrevista incluida en los extras del DVD, afirma que la historia trata de los escándalos que rodean a un candidato y de cómo manejarlos, esta no es la cuestión principal de la película. Mucho más acertadamente la señala Emma Thompson, inteligente actriz, en su propia entrevista. Ella encarna a la esposa del candidato. Explica que una mujer casada con un hombre carismático debe contar en su matrimonio con la infidelidad. El carisma tiene que ver con la seducción, esta con la libido, afirma ella, y de vez en cuando este tipo de personas olvida la barrera que hay entre seducir con la mirada y la palabra y la propia seducción sexual, con el consiguiente dolor que esto provoca en los más próximos a dichas personas (también seducidas por ellas, muy probablemente).


En definitiva, sí que hay una buena reflexión en torno a los típicos escándalos de candidatos estadounidenses (relaciones gay, consumo de drogas, adolescentes embarazadas....), pero, sobre todo, en esta película hay un buen retrado de un seductor a lo Kennedy o a lo Clinton, de un hombre atractivo y capaz de mostrar sentimientos sinceros hacia los demás, pero lleno de debilidades y miserias debidas a un don que es su gran cruz.


Muy recomendable, amigos cinéfilos.






viernes, 20 de mayo de 2011

THE ROAD



Una película que se titula así debería tratar de un recorrido, de unos personajes que no solo caminan físicamente por una carretera sino que realizan un viaje interior, personal, que les debe cambiar en algo. Esto no está conseguido en la película. Un padre y un hijo van hacia el sur (¿el sur de dónde?), hacia el mar (¿la libertad?, ¿liberándose de qué?) por un paisaje desolado y de tipo apocalíptico en el que tienen que defenderse de caníbales y forajidos. Por qué el mundo ha cambiado y se ha convertido en un lugar hostil, no se cuenta (lo cual hubiera sido un detalle, puesto que el misterio no favorece a la trama). Viggo Mortensen compone un papel más que correcto de padre amantísimo, abandonado por su mujer (quien, muerta de miedo, huye de la casa en la que malviven después de esa transformación radical del mundo) y protector de un hijo que no ha conocido otra cosa que dicha supervivencia hostil. El que cambia "algo" es el padre, que va abandonando su bonhomía por la desconfianza. Solo su hijo conserva la inocencia propia de su edad y le obliga a reconocer a "los buenos" (los que no asaltan y se comen a sus congéneres). Finalmente, la inocencia salva al chiquillo en un final que solo nos hace respirar porque ya termina esta película, cuya primera mitad es aburrida y su segunda mitad solo soportable. Los colores de esta historia recorren la gama del gris en todas sus tonalidades y convierten a esta historia no en una reflexión sobre cómo el hombre se convierte en un lobo para el hombre, sino en eso, un relato sin hondura y tan gris como los fotogramas.



Una película fallida, sin duda.