jueves, 30 de octubre de 2014

Cine en blanco y negro

Una mujer para dos (Lubitsch, 1930) tiene la virtud de que su protagonista sea Gary Cooper y de que su tema sea, todavía, muy moderno. ¿Por qué no decir que se trata de una película feminista? Dos hombres se enamoran de la misma mujer, dos artistas bohemios que desfallecen en París sin un solo duro.La mujer, por su parte, protegida de un rico empresario, se enamora de los dos. Y no quiere elegir. En un primer momento, pactan una relación entre los tres sin sexo. Ella les asesora en su arte. Cuando el escritor vuela a Londres y deja solos a sus amigos el pacto se rompe y aparece la traición. Traición doble: el escritor vuelve al hogar de la pareja, ahora felizmente instalada en un moderno apartamento gracias a los nuevos éxitos del pintor, y consigue acostarse con la chica. Al darse cuenta del daño que se están haciendo los tres, la joven huye a los brazos del rico empresario, con el que se casa. Pero ella ha nacido para ser feliz. Y vuelve con sus dos amigos, en una relación, esta vez sí, abiertamete sexual y asumida. ¿Es o no es un planteamiento modernísimo? Es curioso como ella dice en un momento dado: "Me pasa como a algunos hombres, que estoy enamorada de dos personas a la vez". ¿No es genial esta reflexión sobre la sexualidad masculina? Y más aún, ¿ha de ser privativa del varón? ¿No es la sexualidad humana extraordinariamente compleja? Ni ella es una "cualquiera" ni ellos unos aprovechados, sencillamente, son un matrimonio de tres. ¡Extraordinario! Es, sin duda, una película antiburguesa que arremete contra la propiedad privada que supone el pacto matrimonial, y así se muestra en la escena en la que el marido empresario sale de la habitación tras la noche de bodas y arremete contra la macetita de flores que los dos amigos habían mandado como regalo a su amiga:el fracaso es patente pues ella no va a ser un objeto más ni siquiera un descanso para el guerrero.


 


 El título en inglés todavía es más elocuente: Design for living, es decir, un plan de vida, un diseño de lo que uno quiere para sí mismo en su vida. Y que nadie se llame a engaño: la protagonista es ella, aunque el nombre de la actriz aparezca en tercer lugar en los créditos.