jueves, 15 de enero de 2015

FILMOTECA NOSTÁLGICA

Los cinéfilos tenemos nuestras debilidades y esta es una de las mías: mi película favorita para ver y rever en Navidad. Una comedia singular protagonizada por Jamie Lee Curtis en el papel de una madre que decide saltarse el viaje programado por su marido para huir de las fiestas navideñas y recrear para su hija la fiesta que todos los años celebraban con los vecinos en honor de esta época entrañable, familiar, hogareña y feliz. 

La película, en inglés, lleva el elocuente título de "Christmas with the Kranks" y en español, uno muy tonto y fastidioso, "Una Navidad de locos.". Por cierto, la escena de la madre peleando por una lata de jamón con miel, el favorito de su hija, no tiene desperdicio. 

La recomiendo a todos los que odian y aman la Navidad, porque en cualquiera de los dos casos, se reirán a mandíbula batiente. (Se sugiere ver con pocas expectativas durante una tarde de pereza invernal, preferiblemente en el sofá y durante las vacaciones que disfrutamos por el nacimiento del niño Jesús. Por supuesto, es una historia que resulta un tanto conservadora, llena de valores tradicionales como la familia, unidad de la comunidad, y con todos los tópicos de una navidad "americana": no quiero engañar a nadie.)

 

Serenata nocturna

Esta vez me detengo en un melodrama clásico del año 1941 protagonizado por Irene Dunne (elegantísima actriz) y Cary Grant (no menos atractivo y elegante). Los dos se convierten en matrimonio en esta película: asistimos a su enamoramiento a primera vista, su breve noviazgo, a la impulsiva y breve ceremonia civil de sus esponsales, a su estancia en el lejano Japón por motivos laborales del marido... Y luego a sus vicisitudes como familia: pierden a su hijo gestado en un terremoto durante el período japonés y la tristeza les embarga hasta que se cruza en su camino la posibilidad de adoptar... no un niño rubio, de ojos claros y ya con dos años, como desean en un principio, sino una niña morena, un bebé casi recién nacido que les colma de felicidad, pese a que tienen que cerrar el humilde periódico que editan en una pequeña ciudad de provincias y se quedan sin ingresos familiares. Con ellos vemos crecer a la pequeña y contemplamos una maravillosa estampa doméstica hasta que vuelve a cernirse la tragedia, y de nuevo estos padres vocacionales se quedan sin un hijo al que cuidar y querer. La película empieza en un momento de crisis matrimonial, tras la pérdida de la hija. El sentimiento de culpa de ambos padres es profundo y se achacan el uno al otro la tragedia que han vivido. La esposa, a punto de abandonar la casa familiar, encuentra unos discos que le rememoran los momentos de la vida pasada junto al marido. La música, pues, se convierte en el hilo conductor de la historia; ella es una gran aficionada a la música popular y esta pequeña excusa sirve para dar cuerpo de una manera original a la narración en forma de flashbacks que, como digo, traen al espectador toda una vida en común, llena de las alegrías y las tristezas propias del hecho de vivir.
La película termina con un anuncio: de forma mágica, como ocurrió con la hija que tuvieron, y gracias a la bondad del ángel de la guarda que encarna la directora del orfanato donde adoptaron, estos padres rotos volverán a serlo. 

La historia así contada parece un gran pastel de merengue que cualquiera rehusaría comerse para no empalagarse. Como dirían algunos, "demasiado dulce". Sin embargo, la historia de esta feliz y desgraciada pareja engancha al espectador gracias a la empatía que generan las escenas cotidianas que comparten. Esta película, es, ni más ni menos que un melodrama, pero tiene la virtud de contar con dos guapos protagonistas, con guionistas elegantes que saben moderar las dosis de azúcar de las peripecias, y todo el conjunto parece creíble y consigue emocionar. 

Este es el único objetivo de la película: embeber al espectador (quizás, más en concreto, a la espectadora que habrá arrastrado a la compañía masculina a la butaca del cine), emocionarlo, transmitirle sentimientos y hacerle pensar que es verdad aquello de que, cuando se cierra una puerta, una ventana se abre, para todo el mundo que sufre. En fin, ni más ni menos que la idea de que el dolor tiene fin y que el sol puede volver a brillar. Durante una guerra en Europa, que es el contexto en el que se estrena esta película, el mensaje trae la esperanza, por cierto, unos meses antes de que Japón atacara las islas Hawaii y EEUU también entrara en la guerra. 

En lo que respecta al tema, la adopción, la película plantea una cuestión inquietante: ¿en qué medida la hija adoptada no sustituye al hijo perdido, y, más tarde, el nuevo hijo a la niña que también se fue? Esta cuestión no se resuelve en la película, puesto que no es lo que interesa transmitir, pero queda en el transfondo para que el espectador le dé algún tipo de respuesta. Del mismo modo, vemos el cambio en la actitud del marido, al que no le interesan los niños, que vive con cierta distancia el aborto y la posterior esterilidad de su esposa, por la que condesciende y adopta a la chiquilla que no le interesaba en un principio (él prefería al chico rubio de dos años, para evitarse los rigores de la crianza de un bebé y jugar al fútbol con él, se imagina uno), para convertirse en un padre entregado y luchador capaz de enfrentarse al mismo juez... Como ya decíamos, esta película no es ni más ni menos, que un melodrama, muy bueno, pero del que no hay que esperar nada más que emoción, mucha emoción. 


martes, 16 de diciembre de 2014

FILMOTECA NOSTÁLGICA

Ciudadano Kane es una película que nos ha marcado a muchos. La he visto varias veces, la primera vez siendo una adolescente y... no sé si entendí mucho, pero es cierto que me dejó ese poso de "he visto una gran película y va a ser una de mis favoritas". Rosebud sigue siendo ese lugar que representa la infancia feliz, el lugar sin dolor ni pesar, sin traición ni ambición, y puede que esta película sea uno de mis "rosebuds" particulares, pues me devuelve a aquella época en la que yo soñaba, y soñaba, y soñaba... con ojos muy abiertos. 

Aquí podéis disfrutar de un bonito análisis de esta gran obra: 


DESAYUNO EN PLUTÓN

Algunas razones para ver esta película de 2005:

 -La dirección de Neil Jordan. 
-La maravillosa composición de Cillian Murphy (un actor que me encanta, cuyo extraño rostro me inquieta y atrae a la vez).
 -La excelente banda sonora. 
-La historia: la aventura de un ser abandonado, fruto de un amor prohibido, apaleado mil veces por la vida, pero tenaz, siempre fiel a sí mismo, solidario, habitante de las márgenes de la ciudad, extraordinario en su lucha por reivindicarse a sí mismo. 
 -El tema: la autenticidad, la honestidad, la diferencia, la búsqueda del amor y el cariño.
 -El otro tema (de fondo, pero nada secundario): el problema irlandés (o el británico, según se mire). 

Solo alguien peculiar y fuera de lo común, un ser "diferente" puede soñar con desayunar en Plutón.

 Esta es una película para vibrar con la vida. 

Os dejo un ejemplo de una de las canciones más animadas de esta película: 


jueves, 30 de octubre de 2014

Cine en blanco y negro

Una mujer para dos (Lubitsch, 1930) tiene la virtud de que su protagonista sea Gary Cooper y de que su tema sea, todavía, muy moderno. ¿Por qué no decir que se trata de una película feminista? Dos hombres se enamoran de la misma mujer, dos artistas bohemios que desfallecen en París sin un solo duro.La mujer, por su parte, protegida de un rico empresario, se enamora de los dos. Y no quiere elegir. En un primer momento, pactan una relación entre los tres sin sexo. Ella les asesora en su arte. Cuando el escritor vuela a Londres y deja solos a sus amigos el pacto se rompe y aparece la traición. Traición doble: el escritor vuelve al hogar de la pareja, ahora felizmente instalada en un moderno apartamento gracias a los nuevos éxitos del pintor, y consigue acostarse con la chica. Al darse cuenta del daño que se están haciendo los tres, la joven huye a los brazos del rico empresario, con el que se casa. Pero ella ha nacido para ser feliz. Y vuelve con sus dos amigos, en una relación, esta vez sí, abiertamete sexual y asumida. ¿Es o no es un planteamiento modernísimo? Es curioso como ella dice en un momento dado: "Me pasa como a algunos hombres, que estoy enamorada de dos personas a la vez". ¿No es genial esta reflexión sobre la sexualidad masculina? Y más aún, ¿ha de ser privativa del varón? ¿No es la sexualidad humana extraordinariamente compleja? Ni ella es una "cualquiera" ni ellos unos aprovechados, sencillamente, son un matrimonio de tres. ¡Extraordinario! Es, sin duda, una película antiburguesa que arremete contra la propiedad privada que supone el pacto matrimonial, y así se muestra en la escena en la que el marido empresario sale de la habitación tras la noche de bodas y arremete contra la macetita de flores que los dos amigos habían mandado como regalo a su amiga:el fracaso es patente pues ella no va a ser un objeto más ni siquiera un descanso para el guerrero.


 


 El título en inglés todavía es más elocuente: Design for living, es decir, un plan de vida, un diseño de lo que uno quiere para sí mismo en su vida. Y que nadie se llame a engaño: la protagonista es ella, aunque el nombre de la actriz aparezca en tercer lugar en los créditos. 


FILMOTECA NOSTÁLGICA



La historia de la monja más simpática del cine (con permiso de Sister Act) me atrapó en mi infancia como a generaciones anteriores. La alegría, las canciones, los siete hermanos eduados a golpe de silbato, el amor que surge entre la atolondrada novicia y el viudo amargado, la travesía por las montañas huyendo de los nazis... Si el cine busca emocionar, en esta maravillosa película lo consigue.

Incluso se puede perdonar al traductor del título, al que le debió parecer poco atractivo eso de "El sonido de la música", como si fuera un pleonasmo inútil, puesto que la música está compuesta de sonidos, debió de pensar. "Sonrisas y lágrimas", en realidad, es una opción muy cursi, pero refleja lo que se espera de la historia: reír y llorar.

lunes, 20 de octubre de 2014

FROZEN

Hay películas que marcan la infancia de una generación y esta será una. Frozen, "helada", basa su historia en La Reina de las Nieves de Andersen. Elsa, la protagonista, tiene el poder de congelar. Cualquier movimiento de sus manos convierte en hielo lo que toca o aquello que señala. Es su don y su condena. De niña, jugando con su hermana, está a punto de provocar su muerte. Y el miedo a que su poder sea dañino hace que sus padres la separen de ella y la obliguen a ocultarse del resto de personas que la rodean. Frozen trata del miedo, de la aceptación de uno mismo, del amor entre hermanas. Este amor, y no el amor romántico (que en la película recibe un tratamiento secundario) es el que salva a la protagonista de sí misma y de su miedo. En este aspecto, parece que por fin la llamada factoría Disney se separa del prototipo de chica que llena su vida de felicidad cuando el príncipe (azul) se casa con ella. 

Elsa es un personaje poderoso. Vive un calvario a causa de su don. Pero hay un momento en que no puede ocultarlo por más tiempo y se destapa con toda su furia. Abandona el reino que le toca gobernar y funda su propio imperio de hielo donde ser ella misma y vivir sin ocultarse  lo que es. No le importa pagar el precio de la soledad. Ese momento en que Elsa pisa con fuerza y crea de la nada el palacio que la va a albergar, después de haber abandonado sus ropas austeras de mujer que se esconde y de haber soltado la trenza blanca de su moño, consigue hacer que todos los espectadores nos liberemos con ella de la cruz con la que le ha tocado vivir. Ana, su hermana, se ha pasado la vida echándola de menos y sin comprender por qué no podían jugar juntas. Pero su carácter positivo, alegre, entusiasta, la ha salvado de esa amargura, la misma que ha ido consumiendo a su hermana. Ana no entiende por qué Elsa no acepta su cariño. Y no se conforma con la huida de Elsa, ni la comprende, sino que se echa a correr a buscarla por los paisajes congelados para siempre después de que su hermana, a su paso, dejara el reino en un invierno eterno. Ana quiere recuperar la primavera para sus súbditos, pero sobre todo el amor de su hermana que esta parece empecinada en negarle. 

 Lo maravilloso de esta película son estos dos personajes, una en búsqueda de sí misma, la otra en busca del amor. El muñeco de nieve, Olaf, representa la infancia idealizada por Ana, cuando las dos jugaban con el don de Elsa. El extraordinario amor de Ana por Elsa es lo que consigue recupararla y vencer el miedo de Elsa a sí misma. Las imágenes, la música, los personajes secundarios... Todo acompaña para que Frozen, aparte de consistir en una mercancía rodeada de un extenso y poco agraciado "merchandising", sea también, o más aún, una película hermosa que llena al espectador de sentimientos de ternura y empatía por las personalidades de la historia. No es una película feminista (el "merchandising" así lo demuestra,  cayendo en muñecas sexis y ñoñas): pero, por fin, las mujeres que presenta tienen más redondez e independencia del brazo de un hombre. Maravillosa, en el sentido más legendario del término.